Capítulo 86. Antonio Ariño Villarroya. Tendencias culturales en España.
Asistimos a una difuminación general y creciente de las fronteras entre lo que se consideraba cultura y lo que se entendía como entretenimiento. Se observa un contraste y disparidad entre las prácticas vinculadas a la revolución digital y las prácticas de asistencia a espectáculos de artes escénicas afectadas por sucesivas crisis en las últimas décadas. En estos cambios se expresan tres lógicas sociales: incremento de la diversidad cultural, de la individualización y la autonomía personal y una persistencia de la desigualdad en el acceso y en las prácticas”.
Capítulo 91. Rafael Anson Oliart y Violante Martínez Quintana. La gastronomía española.
La aventura de confeccionar este capítulo ha sido fascinante, porque nos ha permitido aglutinar e indagar en los cambios culturales y sociales de la gastronomía española, pasando desde la satisfacción sensorial -disfrute y placer- a un aspecto mucho más amplio que engloba la ciencia, el arte y la cultura con los cuatro eslabones de la cadena alimentaria (producción, industria alimentaria, distribución y comercio, hostelería y restauración). Hemos hecho un viaje sociológico por el conjunto de platos y usos culinarios de las Comunidades Autónomas en España, a través de rutas turísticas, comportamientos de conductas de consumo en ciudades y pueblos, y en la socialización de la gastronomía como comida saludable, solidaria y sostenible”.
Capítulo 54. Obdulia Taboadela. Del ser al creer. Las clases medias en la España del siglo XXI
"La clase social no solo se mide: también se imagina. El estudio muestra que existe una clara tendencia a que una gran parte de la población española se identifique como clase media, incluso cuando su posición económica o laboral no coincide con esa categoría. Los ingresos son el factor que más influye en esta autopercepción, aunque también intervienen la educación, la ocupación y elementos ideológicos. Es decir, no basta con saber qué clase se tiene, sino también qué clase se cree ser. La clase subjetiva no sustituye a la objetiva, pero sí añade matices clave para comprender identidades, actitudes y comportamientos electorales en una sociedad más compleja, desigual y políticamente volátil"