Apertura institucional de las V Jornadas de Sociología del Género
Madrid, 09 marzo 2026

La visión de las cinco sociólogas galardonadas con el Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política es el hilo conductor que este año inspira las V Jornadas sobre Sociología del Género que organiza el Centro de Investigaciones Sociológicas con motivo del Día de la Mujer.

La directora general de Coordinación e Investigación del CIS, Silvia García Ramos, definió la cita como un espacio institucional ya consolidado de debate y producción de conocimiento en torno a la Sociología del Género que se pone a disposición de todas las sociólogas e investigadoras: “una muestra más del compromiso del CIS por dar el espacio que merecen las académicas, las pensadoras sociales, por visibilizar su liderazgo intelectual y por garantizar una representación equilibrada en el debate público”.

García Ramos matizó que la igualdad de género “no es una cuestión sectorial ni un asunto accesorio. Es una dimensión estructural que atraviesa todos los ámbitos de la vida social: el empleo, los cuidados, la educación, la participación política, la ciencia y la cultura. Analizar la desigualdad de género supone investigar cómo se distribuyen el poder, los recursos, el tiempo y las oportunidades en nuestra sociedad”.

“La igualdad es una manera de enriquecer la vida”, declaró José Félix Tezanos, que quiso transmitir también sus impresiones personales tras su llegada a la institución y comprobar que no había sociólogas galardonadas con el Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política.

“Lo viví como una patología social. Creo que la discriminación y subyugación histórica de la mujer, a partir de las últimas etapas del neolítico, debe entenderse como una patología social grave, un error en la conformación de la sociedad. Una patología que deforma nuestra civilización, nuestra forma de entender la convivencia y que deforma también los comportamientos políticos”.

Y recordó su experiencia como niño “nacido en el año del hambre, en 1946” y los episodios de desprecio hacia la mujer que ya vivió desde la ingenuidad de la infancia, para después seguir comprobando la práctica inexistencia de mujeres docentes en las facultades de Derecho, Sociología o Ciencias Políticas en las que se formó. “Hay que huir de las patologías sociales”, continuó Tezanos. “Y frente a ellas, la normalidad social, el equilibrio, y eso se refleja en la igualdad. En este momento tenemos un tesoro en el CIS, que son las cinco premiadas, y su aportación es singular y un ejemplo para la sociedad”.

 

La delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé García, centró su intervención en lo mucho que se ha avanzado en igualdad de género en la última década. Y se dirigió a las cinco premiadas al asegurar que “las leyes sirven para fijar todo lo que vosotras investigáis en la sociedad”.

“A lo largo del siglo XX el feminismo ha tenido tres pilares fundamentales: activismo, academia/investigación y legislación. Legislar, ejecutar políticas públicas y reivindicar la ocupación del espacio público”.

Y señaló que, en el ámbito laboral, es donde más se ha avanzado, con la brecha salarial más baja de la serie histórica (el 15%), e hizo un repaso de las iniciativas legislativas que han hecho avanzar a las mujeres en el trabajo y en los cuidados.

La Ley de Dependencia y la Ley Integral contra la Violencia de Género, “sacando a la esfera pública lo que estaba en la esfera privada, donde el mundo callaba y hoy ya cada uno de nosotros y nosotras se convierte en un ‘punto violeta’ para poder denunciar, y aun así no conseguimos doblegar esa curva terrible”. Pero también la Reforma Laboral, la subida del Salario Mínimo Interprofesional o la subida de las pensiones; la Ley de Paridad, la futura Ley de los Usos del Tiempo, la equiparación de los permisos de maternidad y paternidad y la Ley de Igualdad Retributiva.

“Los gobiernos responsables y feministas saben que la igualdad también se juega a final de mes”.

A pesar de estos avances, Bernabé señaló que hay campos en los que queda mucho por batallar. Y lanzó una pregunta:

“¿Estamos las mujeres en este país preparadas para afrontar una crisis, del tipo que sea, en las mismas condiciones que los hombres? Yo os digo que, en mi comunidad, la DANA afectó mucho más a las mujeres que a los hombres. ¿Quién creéis que se quedaba el coche? ¿Quién se acogía a los ERTE? ¿Quién se quedaba con los niños hasta que pudieran volver al colegio? Cuando las cosas vienen mal dadas, las mujeres volvemos a tenerlo más complicado”. Y concluyó con lo que para ella es el “reto de todos los retos”. Señalando el móvil, aseguró que las redes son el nuevo espacio en el que las mujeres están en total desigualdad. Que se ha hecho campaña incluso contra la palabra feminismo.


 

“Los algoritmos del salvaje oeste digital y sus dueños sí tienen ideología. Y no es nueva, es la más antigua del mundo, la que nos quiere llevar otra vez al espacio de lo privado, a la invisibilidad, al silencio”.

La intervención de María Ángeles Durán, Premio Nacional de Sociología 2018, fue una lección de humanidad, pasión, lucidez y sentido común. Su relato es el de una “socióloga total”. La catedrática hizo un repaso de su trayectoria, desde las primeras decisiones familiares y personales sobre lo que debía o no debía estudiar, las renuncias y los avatares de la vida que fueron conformando su destino.

“Tuve conciencia de clase enseguida, porque la perdí cuando murió mi padre. Y eso me hizo socióloga porque estuve viendo la sociedad española simultáneamente desde muchos puntos de vista al mismo tiempo”. “Yo soy licenciada gracias a dos mujeres: una que asumió deudas, otra que se desclasó para que yo pudiera estudiar sin las cargas familiares”.

Y fue hilvanando anécdotas con profesores y referentes, sus primeros trabajos, la riqueza de los matices en sus primeras labores como encuestadora y codificadora. Aprendió a trabajar con encuestados hostiles, a ser consciente de su propia imagen, aprendió a dudar de sus propios datos, a interpretar el lenguaje no verbal, los códigos sobreentendidos en los que lo importante era el gesto y la tonalidad; aprendió a gestionar la frustración de la reducción de las respuestas a un sí o un no, a ser consciente de que, a veces, es imposible transcribir un mensaje.

La pluralidad de campos en los que ha trabajado María Ángeles le hace tener una visión poliédrica de la sociedad española: “La economía es una ficción. Es la cima del iceberg: confundimos empleo con trabajo. Cada hora de trabajo remunerado se apoya en dos horas de trabajo no remunerado. Y la inmensa mayoría de las horas de trabajo sin remunerar en el mundo son de mujeres. Y no es optimista. “Cuidar es carísimo. Se nos vienen las cargas encima. ¿Por qué no tenemos hijos? Y ahora, además, tenemos el peso de los mayores…”.

“Estamos en una contradicción muy profunda. Y mientras tengamos esta confusión interna de valores, el feminismo está en riesgo de retroceder. Yo sigo diciendo: ¡a por ello! Pero el feminismo está dividido y tenemos el viento en contra”.

 

 

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