La mayoría de la población considera la prostitución un tipo de violencia contra las mujeres
Madrid, 26 febrero 2026

  • Más del 79 % cree que esa actividad pone en riesgo la dignidad de las personas que la ejercen y el 71,6 % estima que la pornografía fomenta la violencia contra las mujeres
  • Castigar a quienes se lucran de la prostitución ajena contribuiría a reducir la trata de mujeres y niñas, según el 85,6 % de la población
  • Existe un amplio consenso entre la sociedad sobre la necesidad de limitar el acceso de las personas menores al contenido pornográfico, con un 93,3 %

El Ministerio de Igualdad, a través de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género (DGVG) y en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), ha impulsado la realización de una encuesta dirigida a la población residente en España de 16 años o más. Su objetivo ha sido analizar las percepciones sociales sobre la pornografía y la prostitución, así como comprender cómo la ciudadanía valora sus riesgos, impactos y consecuencias en términos de igualdad, seguridad y derechos humanos. Su finalidad última es generar una evidencia empírica sólida, que permita orientar políticas públicas basadas en datos, con especial atención a la prevención de la violencia contra las mujeres.

El estudio, realizado a partir de 10.019 entrevistas, analiza actitudes, creencias y valoraciones de la ciudadanía en torno a la pornografía, la exposición digital a contenidos sexuales, la victimización por difusión o uso no consentido de imágenes sexuales -incluidas las generadas con inteligencia artificial (IA)-, la percepción de la prostitución y las medidas consideradas adecuadas para prevenirla y erradicarla.

A la luz de los resultados de la encuesta, casi el 69 % de las personas encuestadas se muestra bastante o muy de acuerdo con que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres, porcentaje que se eleva hasta el 75,1 % entre la población femenina. A ello se suma que el 79,1 % se muestra bastante o muy de acuerdo con la afirmación de que la prostitución pone en riesgo la dignidad de las personas que se prostituyen y supera el 75 % la opinión de quienes aseveran que la mayor parte de las mujeres prostituidas son víctimas de explotación sexual.

Por otro lado, más de tres cuartas partes de la población considera que la prostitución no es un trabajo “como otro cualquiera” y el 79,8 % rechaza la idea de que es “una forma de ejercer la libertad sexual”.

El 82 % de la población cree que pagar para mantener relaciones sexuales es un comportamiento más propio de los hombres, al igual que el visionado de la pornografía. Mientras que el ejercicio de la prostitución es concebido como un comportamiento más propio de las mujeres.

Al 63 % de la población le parecería mal que un hombre de su familia pagase por mantener relaciones sexuales. Un rechazo que es más marcado entre las mujeres, situándose en el 71,1 % en su caso. Y del análisis de la DGVG y el CIS se desprende que existe un claro rechazo de las mujeres a mantener una relación de pareja con una persona que pague por mantener relaciones sexuales, con un 91,2% que afirman no tener ninguna disposición.

La ciudadanía percibe la prostitución como un fenómeno estrechamente vinculado a la vulnerabilidad socioeconómica y a la violencia. Siete de cada diez personas encuestadas piensan que las mujeres que están en situación de prostitución lo están por necesidad económica, mientras un 41,5 % considera que son forzadas a ello.

En relación con la pornografía, el 71,6 % asegura que fomenta la violencia contra las mujeres y un 93,3 % de los participantes en el sondeo señala la necesidad de limitar el acceso de las personas menores a ese contenido. La responsabilidad de establecer estas limitaciones cree que deberían residir principalmente en la familia, los padres y las madres, pero también en el Gobierno.

Además, pagar por visualizar actos sexuales en plataformas online es considerado una forma de prostitución por siete de cada diez personas encuestadas. 
Plataformas digitales

Seis de cada diez personas afirman saber de la existencia de plataformas digitales como Onlyfans o JustForFans, siendo mayor el conocimiento entre hombres y entre los 16 y los 34 años. La necesidad económica sería, según las personas entrevistadas, el principal motivo que llevaría a algunas personas a crear contenido íntimo en estas plataformas.

Ante la pregunta acerca de los riesgos que pueden correr las mujeres que ofrecen contenidos íntimos o sexuales en plataformas digitales, se apunta al chantaje o la extorsión, la difusión no autorizada o el acoso.

El grueso de la población, un 95 %, opina que las plataformas digitales deberían tener la obligación de eliminar el contenido sexual no consentido que se publique en ellas. 

Erradicación de la prostitución

Sobre las medidas para erradicar la prostitución, casi la mitad de la población estima que la más necesaria es el refuerzo de la educación en igualdad, la sexualidad y los derechos humanos desde la infancia. Igualmente, se ve necesario el ofrecimiento de programas sociales y económicos para que las mujeres puedan dejar la prostitución. 

Tres de cada diez encuestados creen que castigar a quienes pagan por la prostitución y a quienes se lucran por la prostitución ajena, pero no a las mujeres prostituidas, podría ser otra medida eficaz.

En cuanto a quienes pagan por prostitución, casi la mitad de quienes consideran que hay que imponer castigos a quienes pagan o se lucran con la prostitución entiende que esa conducta debería acarrear sanciones educativas y económicas. Por lo que respecta a aquellos que se lucran con la actividad sexual ajena, la pena de cárcel es la medida más mencionada, con un 82,4 %. El grueso de la población, un 85,6 %, estima que castigar a quienes se lucran con la prostitución ajena contribuiría a reducir la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual.

En definitiva, las percepciones sobre la pornografía son mayoritariamente críticas, vinculándola a la violencia, la distorsión de la sexualidad y la desigualdad. Los resultados del trabajo demoscópico reflejan un rechazo generalizado de las posiciones normalizadoras de la prostitución, lo que indica una orientación social afín a los planteamientos abolicionistas.